Quizá muchos de nosotros no nos paramos a pensar que imagen es la que ofrecemos al resto del mundo cuando colgamos cualquier información nuestra en en la Red, pero ¿realmente la información que llega a los demás es la que nosotros queremos que llegue?
Por lo general no, de hecho en muchos casos damos una información totalmente opuesta a lo que pretendemos.
En mi caso particular, una de las propuestas que puedo hacer para mejorar mi identidad digital y en general para todo aquel que le pueda servir es, limitar la información personal a aquellas personas más cercanas a mí que me conozcan bien y no puedan mal interpretar momentos sueltos de mi vida que pueda subir a las redes sociales en forma de fotos o comentarios; y por el contrario, tener un perfil profesional más amplio y elaborado, abierto al público en general para que cualquier persona o empresa pueda acceder a él de forma fácil y lo más completa posible.
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